el crimen del conde Neville

… y es que de unos años a esta parte, y por oscuras razones, la gente ya no se conformaba con los términos <<sentimientos>>, <<sensaciones>> o <<impresiones>>, que no obstante seguían cumpliendo perfectamente su función. Además la gente debía tener vivencias.

   Amélie Nothomb es una escritora que de vez en cuando tengo que leer, no puedo dejarla lejos por mucho tiempo porque sino me falta algo.

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Serán sus libros cortos, su prosa concisa pero a la vez distendida, sus historias extravagantes… será sus sombrero, su mirada pícara, su palidez… será su genio, seguramente. Un imán que me hace escoger sus libros sin pensarlo dos veces.

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Sólo puedo dar las gracias por un nuevo cuento de esta autora, un Wilde reinventado a su manera que te hace sufrir, dudar y reír en unas pocas páginas. El conde Neville está destinado a cometer un crimen, y por más que intente razonarlo, pensarlo o evitarlo, el destino es el destino, el que actúa incluso si no lo sientes. Y es gracias a Nothomb que podemos entrar en la mente de éste personaje, ver a su familia a través de sus ojos y deleitarnos con la lectura de su inevitable destino.

Parece absurdo, y de hecho lo es, como nuestro conde afronta lo que va a ocurrir, pero es que ésta novela está cargada de mucha magia belga. Los juegos de palabras, la profundidad psicológica de la familia Neville y de la nobleza, los referentes históricos y mitológicos… incluso temas tan difíciles de tratar como es la existencia o no del Destino, la inevitabilidad del ser y de sus actos… todo ello parece imposible de juntar y de leer, pero no en este libro.

No quiero decir mucho más, pues el libro es corto y no tendría gracia destapar momentos aquí. Es una lectura tan amena y a la vez tan profunda que sólo me queda agradecer a Nothomb su arte.

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Un pensamiento en “el crimen del conde Neville

  1. Te sigo leyendo Babylon; solo que directamente desde el correo. Andamos algo liadillos.

    No podré constatar la calidad de este ejemplar que nos recomiendas por problemas de agenda; aun así, en lo que me tocaría opinar acerca de la verosimilitud o no del factor ‘predestinación’ o ‘azar’ que, dices que plantea este escrito de Amélie Nothomb… apuesto a que ambos atributos discurren en paralelo a lo largo del sendero de la Existencia que en su día decidimos iniciar, tanto desde nuestra naturaleza prístina como Mónada-única, hasta los actuales devaneos coetáneos a lo largo de las infinitas líneas de espacio-tiempo que surcamos en el formato de diversidad, una vez ya ilusoriamente separados y constituidos en unidades ontológicas sesgadas de percepción, creación e intención.

    Ambos factores, azar (y/o libre albedrío)… a la vez de predestinación (ley de causa y efecto o karma)… son opciones paralelas en el transcurso de la experimentación del hecho de Ser.

    La ley de causalidad no precisaría demasiado esfuerzo a la hora de dirimir acerca de su incuestionable probanza; y en cuanto al hecho de la libertad de escogencia y nuestro libre albedrío no hay más que fijarse en la impredecibilidad de la aparición de los números primos en el cuerpo de números naturales para cerciorarnos de su, también, práctica constatación de facto.

    Ni siquiera Riemann supo establecer una pauta cognoscible y demostrable en la secuencia de los números primos por cuanto da la impresión de acaecer aleatoriamente, aun cuando algunos matemáticos aprecian leyes concretas en su distribución «global»; unos supuestos patrones que, a mi juicio, no obedecen más que a la aplicación de algoritmos interpretativos basados en meros divertimentos matemáticos, más que a leyes o descripciones incuestionables per se.

    Allá donde nos sintamos proclives a cumplir inevitablemente un determinado plan prestablecido de antemano por… cualquier fuerza o vector de intención ajeno al nuestro propio… el silencio y la detención sigilosa, flagrante y contundente de nuestro pensamiento y acción individual privada… detendrá, neutralizará y eliminará cualquier rastro de karma o ley de causalidad residual cosechada en el pasado por la secuencia de decisiones que acumulamos previamente.

    Expresado en formato más breve: La meditación profunda anula el karma.

    Por lo tanto entiendo pues que, azar y causalidad son opciones a entrever, discernir y elegir en nuestro periplo como entes individualizados. Y ahí está la magia de vivir, existir y ser. Jamás la ciencia podrá cubrir el maremagnum de casuística que nos iremos encontrando a medida que avancemos en nuestro múltiple sondeo y evolución de cogniciones a lo largo del Infinito. Y no solo en el ámbito de la física sino que ni siquiera en lo que concierne a las matemáticas.

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