en el trineo de Schopenhauer

Once Upon a Time…

    Erase una vez una sociedad donde todo se regía por números: cuantas horas de trabajo, cantidad del salario, cantidad de cosas, cantidad de vivencias, cantidad de años vividos… estadísticas por todos lados. Pero dicha sociedad no es que perdiera el gusto por la calidad, pues no vamos a negar que intelectualizaban dichas experiencias. Para bien o para mal.

Tom Rosenthal – Go Solo

    Y un día llegó ese sentimiento de vacío existencial tan característico de cuando alguien lega a un extremo de la vida, sea el que sea. Uno se sube en ese trineo y se desliza a lo largo y ancho de la tristeza que encuentra en ese abismo, en ese acantilado que encuentra cuando alcanza el horizonte.

   Porque tras un tiempo de excesos nos damos cuenta de que lo que queremos es otra vida, ¿verdad? Creemos que las cosas que son la vida no son la vida. Pero sí lo son.

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   El trabajo no es más que una manera de desviar la muerte. Y vivimos en un sistema de la compasión en el que hace falta drama por todas partes. Porque el sentido de la vida no lo hallamos en la razón, ni tampoco fuera de ella. No lo hallamos en los objetos que poseemos o queremos poseer, pero tampoco en construcciones mentales sobre causas mayores a nosotros. El sentido de la vida no reside en religiones, en cultos, en sectas, en modos de vida… pues no tiene un sentido estricto, es decir, de libro. Lo que sí tiene es un propósito en cada uno de nosotros que la vivimos; no tiene una finalidad, pero sí una dirección concreta, pues es la vida y ese ir sintiendo lo que nos salva del abismo.

  En unas pocas y rebosantes paginas, Yasmina Reza nos sube al trineo detrás de Schopenhauer y su filosofía. Vemos como Ariel Chipman, un profesor de filosofía especializado en Spinoza cae en una profunda depresión. Y el intelecto no le salvará, pues las teorías intelectuales en ningún caso responden a las necesidades ni los gustos del ser humano, no nos proporcionan una imagen de la vida. La vida es paradójica, es contradictoria. La vida debe ser vivida.

   Bien puede parecer lo que bien es éste libro, un elogio a la frivolidad. Tras los ocho monólogos se descubre que al fin y al cabo, detrás del manto tan tupido de argumentos, teorías y razonamientos que hemos entretejido a lo largo de la historia de la humanidad, es el hecho de poder ser frívolos lo que nos deja respirar.

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