La Orilla del Mar

El médico del dispensario dice que es algo químico, lo que me pasa.

La asistente social no para de hacer preguntas, y yo solo me siento tan casada de enfrentarme al mundo…

Pero cuando cierro los ojos entro en la penumbra de los sueños, me arrastran hacia el interior más profundo de mi ser … aunque creo que ya no es mi ser el que está ahí.

Rone – Parade

Siempre dicen que es sólo algo químico, que con la medicina mejora. Pero las angustias… ¡ay las angustias! me persiguen, me borran los recuerdos. Yo nunca fui una niña, siempre fui mayor, no tuve infancia, simplemente no existió. Pero mis niños, ellos sí que deben tenerla, por eso me los llevo a que vean el mar.

El trayecto es largo, angustioso y oscuro, pero llegamos a lo que es un pueblo gris, con una lluvia gris que te cala hasta los huesos… y mis niños ven el mar. Un mar frío lleno de olas gigantescas que absorberían a cualquiera. Kevin tiene miedo, Stan parece que enloquece y no para de dar vueltas.

No consigo permanecer mucho tiempo en le mismo sitio, enseguida hay algo que me agrede, que me asquea. En general la gente me asquea. Lo que quisiera es que fuesen como los niños: que tuviesen más preguntas que respuestas, pero a menudo es al revés, ¿dónde han aprendido todas esas certezas?

Pocas veces un relato tan corto transmite tanto del ser humano. Las angustias, los temores, el miedo a vivir, a ser visto, a levantarse cada día, a la maternidad, a bajar unas simples escaleras, a crecer, a aprender, a ver el mar… el hecho de perderse en tus propios pensamientos y saber que solo te falta un pasito para dejar que éstos te engullan.

La corriente que se crea a nivel emocional y a nivel racional en nuestro interior es un río cuyo cauce no podemos mas que contemplar, y en el momento en que decidimos sumergirnos en sus aguas, debemos tener en cuenta si queremos o no volver a pisar tierra firme.

La orilla del mar es un relato desgarrador hasta lo más profundo de sus páginas donde el mar es el sueño, un sueño que deja de ser un refugio para convertirse en un mero lugar. Un lugar inhóspito donde todo puede ocurrir, donde todo puede caerte encima y bajas. bajas hacia alguna parte, profunda, no hay nadie para agarrarte, solo descenso.

Y cayó. Rota. Castigada. Rendida.

DSC_8139

Anuncios

2 pensamientos en “La Orilla del Mar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s