La metamorfosis

Franz Kafka (1883 – 1924) el ya muy conocido autor de La metamorfosis. Pero de otros relatos también, por supuesto. Relatos cortos y relatos largos, de todo un poco, y todo ello de una alta calidad y profundidad, y por ende siempre tiene un hueco importante en la librería mental de cada uno de nosotros.

    Pues bien, ese huequecito estuvo vacío en la mía durante muchos años. Recuerdo haber empezado el libro de más jovencita y, mal que me pese decirlo, no pude. no pude seguir, algo pesado no me permitía pasar la páginas, como una losa en mis dedos y en mi mente, no podía avanzar.

Jack Johnson – Do you remember

   Pero algo bueno de la red es que la gente lee libros como éste, y aunque me he dado cuenta que muchas veces en un blog ves un libro, tres días mas tarde ése mismo libro lo lee otro, y así durante semanas ves la misma reseña por aquí y por allá (siempre con los matices y aportaciones de cada uno de los lectores, por supuesto), La metamorfosis tuvo sus semanas de recorrido internauta. Así que fue el empujón que necesité años más tarde para leerlo.

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    Y os doy las gracias por tan maravillosa experiencia. Adiós losa, hola libertad. Hola asfixia, una falta de aire que no te permite sino leer lo que le pasa al pobre Gregor Samsa, un comerciante de telas que debe mantener a su familia (padres y hermana) con su sueldo, pero que un buen día deja de poder hacerlo. Indefenso en su habitación, el hombre dejó de ser hombre para ser otra cosa, y así rompió con el status quo de su casa. ¡Ah! ¡bendito karma que les ata! ahora son ellos quienes deberán cuidarse de Eso, quien en su día fue el benefactor de la familia, y a quien bien es sabido, nunca agradecieron nada. siempre fue la cucaracha de la casa, fuera o no humano

por lo demás nadie le daba un empujón, estaba abandonado a sí mismo

   La transformación o metamorfosis sucede en tres movimientos. En primer lugar Gregor no sabe lo que le sucede, de pronto quiere levantarse y empezar otro día más de su asfixiante vida sin color, pero le resulta humanamente imposible moverse de la cama. El insecto que moraba en su interior se ha manifestado de una forma contundente y cree que todo es un sueño, pero poco a poco aprende a ser el insecto en que se ha convertido.

   En segundo lugar se da el proceso de animalización, donde las cadenas sociales y de etiqueta, como es lógico, dejan de importar en una cucaracha de metro y medio. el cambio es tanto físico (obvio) como mental. Aunque Gregor no pudiera hablar con su familia, seguía pensando como el hijo atento y capaz, pero poco a poco esa conciencia humana se va apagando, y es cuando retiran los muebles de la habitación cuando Gregor se ha ido ya para siempre; mueble a mueble cae e en el olvido y muere para siempre.

   La culminación, la síntesis del proceso hegeliano (pero a la inversa) que Kafka nos presenta, se halla en el trastero que acaba siendo su habitación. Ya casi olvidando por completo la existencia de Eso en la casa, asumiendo que es la puerta que nunca debe abrirse, el insecto acaba siendo aplastado por el padre. literal y metafóricamente, pues no debemos olvidar que el propio autor reconoció explícitamente la relación entre el libro y su propia vida. Todo lo que no pudo decir a su padre (así como Gregor no pudo hablar con el suyo) lo escribe en éstas páginas, para que sepa que un insecto Es, y puede comunicarse.

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    Es fácil deducir las interpretaciones de éste relato, aplicables hoy en día al conjunto humano. La sociedad, aunque más liberal que antaño, no deja de presionar al individuo dejándolo así aislado e incomprendido ante la máquina institucional, abrumadora como ninguna, que no puede comprender ni ser ser comprendida. hoy en día, a mi parecer, son las expectativas de […]. De ser algo, alguien, de hacer algo, dejar huella, triunfar, ser admirado por los demás. Más, más más, siempre más, nunca saciados por nuestra vanidad, mismamente infundada desde pequeños. No te conformes, si has subido hasta aquí, debes hacer más, nunca serás feliz porque siempre aparecerá algo (normalmente material) que desees. Y eso te frustrará y te hará sentir como el insecto que en el fondo eres. Cucaracha que no deja de arrastrarse por un poco más de reconocimiento, un poco más de alabanzas, unos euros más de sueldo, unos ipods más de diferencia que me harán mejor que mi compañero.

Ésto no se desliga de otro punto interpretativo de la obra, a saber, que el hombre es egoísta.

¡Sorpresa!

   Cuando Gregor debe ser cuidado y atendido, adiós muy buenas. Cuando las cosas cambian, ¿qué hacemos?. Seguir adelante como siempre, por supuesto. En lugar de preguntarnos si hacemos bien, si realmente es lo correcto, si está bien aprovecharse del resto y luego darles la patada… seguimos como siempre. Seguimos subidos al tren del Yo Más, y al que se cayó de él porque no pudo soportar la velocidad…. adiós. Quien se acordará de él en unos años. Nadie.

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6 pensamientos en “La metamorfosis

  1. ¡Hola!
    Hay libros así… que tardan en hacerse un hueco, que tardan en encontrar su momento oportuno 🙂
    Yo lo leí bastante “tarde” (a los 21 o así) y la verdad es que quedé fascinada, tanto que fue el primer libro que he releído y que suelo volver a él una vez al año y con cada relectura reafirmo mi admiración y le encuentro varios detalles más.

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    • Yo tengo 25, así que gano en tardanza! hahaha, pero es un libro estupendo para releerlo la verdad, muy fácil de llevar a cualquier sitio y sumergirte en su lectura al instante!

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