El señor de las Moscas

   William Golding (1911-1993) se hizo famoso por ésta novela publicada en 1954. Tras empezar a estudiar ciencias, acabó por especializarse en la rama de letras y damos gracias a ello, pues de otro modo no podríamos haber disfrutado de uno de los grandes clásicos de la literatura inglesa de posguerra. Su inspiración vino de la mano de Robert Michael Ballantyne y su Isla de Coral (novela juvenil que aún a día de hoy no he leído). Pero lejos de una típica historia de aventuras, encontramos en El señor de las moscas un relato de los más bajos fondos del ser humano.

Meg Myers – Monster

   Me explico. Un grupo de chicos se encuentra solo en una isla. Deben sobrevivir para poder ser rescatados. Sí, como es lógico, unos chicos blancos de colegios de gente bien serán echados de menos en sus casas y por ende, sus padres, gente con recursos, peinarán el mundo entero para encontrarlos. Tal es la lógica básica de unos pobres muchachos de entre 5 y 13 años.

señorMoscas

    En un cortísimo espacio de tiempo (y de páginas leídas) podemos ver cómo afloran los instintos más básicos del hombre. Ralph parece tomar el mando de la situación dada su edad (es uno de los mayores) y su carisma natural. Representando así la democracia, el orden y la civilización, no se despegará de un muchacho llamado Piggy, encarnación pura de la razón y cordura social. A todo ello, un grupo de cantantes de un coro escolar conforma buena parte del resto del grupo, si no contamos a los más pequeños que quedan rezagados a los “niños” en general. Jach Merridew es el “capitán” de dicho coro, y como no puede ser de otra manera, es la viva imagen del deseo de poder y de la maldad. También está Simon, quien representa la bondad natural del hombre (es uno de mis personajes más queridos en la novela), Roger, quien representa la crueldad y el sadismo y los mellizos Sam y Eric (que no saben muy bien qué hacer ni cómo hacerlo, pues van perdiendo toda voluntad de decidir a medida que avanza la novela).

Tras intentar sobrevivir a base de fruta, tras interminables asambleas para decidir qué hacer y cómo, los distintos componentes de éste heterogéneo grupo van cuestionándose distintas decisiones, distintas partes de su ser, pues

Si los rostros cambiaban de aspecto, según les diese la luz desde arriba o desde abajo, ¿qué era en realidad un rostro? ¿qué eran las cosas?

  En lo más profundo de ésta novela hallamos en su más puro esplendor el maniqueísmo cristiano. El bien y el mal, el blanco y el negro, el ying y el yang. No en balde Golding recurre mucho a la metáfora en temas cristianos (algo que a mi me cuesta entender o compartir, pues me hallo lejos de una creencia en Dios como… “Dios manda”). Pero sea como fuere, es fácil captar el hecho de que el título de ésta novela alude a la maldad humana representada por Belcebú. Éste es conocido por el sobrenombre de El señor de las moscas (algo que aprendí cuando leí e investigué un poco al respecto, aunque haya quien se sorprenda).

moscas

   No olvidaré el momento en que até cabos y entendí todas las alegorías existentes en el libro, pues lo más bonito de todo este choque entre civilización y barbarie es el lenguaje. Son niños al fin y al cabo, y los sentimientos que un adulto tiene tan interiorizados son difíciles de asimilar y de entender, mucho más en una isla desierta.

Ralph lloró por la perdida de la inocencia, las tinieblas del corazón del hombre y la caída de aquél verdadero y sabio amigo llamado …

   Otra perla del lenguaje que he encontrado en ésta novela es, como he dicho anteriormente, la capacidad y riqueza alegórica que potencia y realza el relato gracias a la tradición cristiana. Cómo de un sobrenombre de un ente llamado Belcebú, puede una mente privilegiada de un buen escritor sacar tanta carne literaria y plasmarla de una forma tan “dulce”. Cómo la pérdida de la inocencia, cómo el centro mismo de lo que es la naturaleza humana en todo su esplendor puede trasmitirse de una forma san sencilla y simple, tan pura y a la vez tan atormentada por su pureza.

     Nada más que añadir ante un libro que me dejó un poco perturbada por tantas emociones encontradas en unas pocas páginas. Aún no he visto la película, pero es que me cuesta ver las películas de libros que me han abierto tanto los ojos y de los que guardo tan buen recuerdo.

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